Ahora que llegan los exámenes, o que estáis descansando entre el curso y la selectividad, o que llega el calor y tenéis menos ganas de trabajar que de costumbre, que ya tiene mérito, hay algo que viene muy bien hacer: viciarse a un juego flash. Sí, sí, de esos que te entretienen como a un chimpancé toda una tarde.
En este caso, es especial. Porque a mí me cuesta viciarme a estos juegos. No mucho, pero me cuesta. ¿Por qué me encanta el Chronoton? Pues por la idea. Tú eres un robot que tiene que superar pruebas. Lo típico, pulsar interruptores, abrir compuertas, conseguir algo. Lo original es que para poder superar las pruebas tienes que jugar con el tiempo. Tienes que volver atrás y mientras una réplica exacta de ti mismo hace lo que has estado haciendo antes, tú tienes que ocuparte de otra cosa, y volver atrás y mirar cómo dos tú hacen de nuevo lo anterior y tú te ocupas de oootra cosa. Y así muchas veces, o pausar el tiempo para poder avanzar. Sí, es como un cronojuego.
Lo mejor: volver atrás en el tiempo y ver las cosas estúpidas que has hecho.
¡ADVERTENCIA! Puedes quedarte atrapado en el tiempo juego, y perder tu vida. Como con cualquier juego flash.

