¿La gran esperanza de la ficción nacional?

20 01 2010

En España se puede hacer buena ficción televisiva. Lo sé porque existe Vientos de agua, una de mis series preferidas que, aunque básicamente es argentina, es una coproducción de Telecinco. No entiendo en qué momento los mismos que emiten Sálvame Deluxe y Sin tetas no hay paraíso decidieron que una serie como la de Juan José Campanella iba a encajar en su programación, para el público estúpido que tienen. Pero lo hicieron, y emitieron 5 de los 13 capítulos, perdiendo dinero, pero ganándose una palmadita en la espalda. Bien, pequeño, has dejado de emitir mierda durante 6 horas.

También hay series como DesaparecidaLa señora, obviamente de TVE, que han subido mucho la media de calidad nacional sin llegar a ser productos destacables internacionalmente. O la oferta en general de Cuatro, que a veces es mejor, a veces mucho peor, pero siempre “decente”.

Pero mira, que no busco decencia. Yo lo que quiero es que alguien en este país se atreva a emitir algo que las cadenas estadounidenses se mueran de envidia de no haber inventado. Quiero poder ver un producto español sin tener que tratarlo con condescendencia. Quiero comprarme un DVD de una serie patria y querer darle besitos. ¡Besitos!

Director e intérpretes del bebé

¿Tanto pido? Bueno, la única esperanza que me queda, y que llevaba años esperando, era que alguna cadena de pago se lanzase. Y, por fin. Hace poco, Digital + dijo que tenía una serie propia en camino. Mis orejas se pusieron a dar p

almas. Hoy leo en vayatele que AXN se ha adelantado y ha presentado Entre todas las mujeres, una serie de 6 capítulos de media hora de duración con influencias televisivas y teatrales y, lo más importante, dirigida a un target muy específico.

El argumento, los actores, el director (Mariano Barroso) y todo, apuntan a que va a ser una buena serie. Una serie sin la lastra de la tonta audiencia de nuestro país y los cobardes programadores de la televisión en abierto. Pero ¿será lo que pido? Ya lo veremos.





Dexterman

19 12 2009

La 4ª temporada de Dexter vuelve a demostrar que los guionistas de esta serie saben siempre qué se hacen. A falta del último episodio, con Hello, Dexter Morgan, se han puesto todas las cartas sobre la mesa para un final apoteósico, aunque me atrevo a suponer que cerrado, como de costumbre en la serie de Showtime.

Aunque desde el principio se comparó al asesino en serie con un superhéroe, en esta temporada ése ha sido el tema estrella. Las primeras promos planteaban la pregunta: “¿Puede Dexter tenerlo todo?“. El protagonista se ha encontrado con los mismos problemas que siempre han tenido los más famosos superhéroes de Marvel y DC. Guardar una identidad en secreto es difícil, pero más difícil es llevar una vida normal paralela.

Lo interesante de Dexter, si lo vemos como un cómic sobre un superhéroe, es que él no tiene problemas para acabar con la vida de sus “enemigos”. Es el caballero oscuro sin dilemas. No sólo necesita atrapar a los malos, sino que tiene sed de sangre: mata para sobrevivir. Para evitar la locura, cree él.

Yo no tengo dudas de que el mensaje que manda la serie es a favor de la pena de muerte. A Pablo Motos esto le escandalizó mucho; yo pondría a Pablo Motos en una silla eléctrica con mucho placer. No es la única conclusión conservadora que se puede extraer de Dexter: en el 4×11 se trata el tema del matrimonio a través de Batista y Laguerta también con ese tufillo americano de “sacramento” y moralidad. Veremos si tengo razón o no.

Por suerte, la serie es tan buena como para pasar por alto lo ideológico, y poder centrarnos en sus tramas y personajes. Porque, con contadas excepciones, la temporada no ha podido ser mejor. Debra ha seguido tan divertida e intensa como desde el principio, y eso que en la segunda mitad ha dicho menos “fucking” de los habituales. Rita y los niños le van añadiendo más y más profundidad y evolución a Dexter con cada capítulo, y además le han sumado tensión a la doble vida del serial killer. Por otra parte, Rita, que siempre ha sido lo bastante tonta como para no ver en su media naranja al asesino que lleva dentro, está empezando a cavar en la mente de su marido. Y yo me sigo preguntando cuánto tardará en conocer al oscuro pasajero y cuál será su reacción.

Con contadas excepciones, porque la trama de Batista y Laguerta ha sido simplemente aburrida. Aburrida como han sido ellos siempre, unos secundarios de relleno. Sin embargo, no dejan de ser imprescindibles para llenar un poco más la vida del protagonista y ponerle obstáculos cuando menos los necesita. Y también me quejaría de la irritante Christine, si no fuera porque al final ha dado dos grandes escenas junto a Debra en este penúltimo episodio.

Pero el gran acierto de la temporada ha sido Arthur Mitchell, el némesis de Dexter. No sólo porque ha servido tanto para subrayar las dudas de que Dexter pueda “tenerlo todo”, sino por su maravillosa relación con el protagonista. Tensa, contradictoria, lógica. Varios de los mejores momentos, ya no de la temporada, sino de la serie, nos los ha dado John Lithgow con su interpretación. Y la guinda está en la potentísima escena final de Hello, Dexter Morgan. Yo creía que mi monitor iba a explotar.

Contento me deja, como siempre, Dexter, y con la sensación de que es de lo mejorcito que se está emitiendo en televisión ahora mismo. Y con el gran mérito de no haber bajado el listón en cuatro temporadas. Es más, todo lo contrario: cada año es mejor. Así que la semana que viene tendremos un último capítulo de infarto, y después 9 meses de espera para una nueva y aún mejor entrega del último superhéroe americano.





Where the children are

18 12 2009

Max está solo. En muchos sentidos, Max no tiene a nadie. Su padre no está, su madre está demasiado ocupada y su hermana es tan mayor que no le ve. Max es un niño solitario. Max es… Max.

No cuesta imaginarse al niño solitario que tiene dentro Spike Jonze, el director deWhere the Wild Things Are. Un niño que todos nos comemos en algún momento, y que él, a través del mágicamente simple cuento de Maurice Sendak, ha vomitado para nosotros. Perdón por la metáfora, pero creo que va a juego con el estilo del filme: honesto y crudo.

Lo bueno es que Jonze sabe que no nos está contando una tragedia. Crecer duele, pero no mata. Por eso llena la pantalla de colores grises y tierra, y de un sol que da luz, y a la vez quema. Quema, pero peor sería que se apagase.

El tono de la película es perfecto: no cae en sentimentalismos ni condescendencias, incluso diría que algunas escenas no están al alcance comprensivo de los niños, cuando se supone que estamos ante un producto familiar. Digo que se supone porque realmente Jonze nos ofrece una visión adulta de la infancia, cuenta un relato infantil para el disfrute de los que una vez fuimos niños. Y somos capaces de recordar que lo fuimos.

La historia del niño que recurre al escapismo de la imaginación no es nueva, y quizá ése sea el mayor fallo de Where the Wild Things Are, el de no ofrecer nada nuevo, y conformarse con una actitud contemplativa. De hecho son el primer y el segundo tercio los que pecan de ello, respectivamente. Pero Spike Jonze revive (y reconstruye ante Max) todos los momentos de la primera media hora en el mundo de los monstruos, y es gracias a esto y las conclusiones de un muy buen tercer acto, que queda un poso. La mirada entre Max y su madre es un final que permanece en la memoria.

La mirada de Catherine Keener y las voces de James Gandolfini (The Sopranos) y Lauren Ambrose (Six Feet Under) son algunos de los detalles a destacar del interesante reparto, apoyado en el efectivo sistema de combinación de disfraces y efectos digitales. Pero hay que agradecer sobre todo a Max Records, el niño con nombre de discográfica, que lleva y muy bien llevado todo el peso de la película.

Where the Wild Things Are no sería ni parecida sin la música de Karen O. Los juegos de Max, sus enfados, aventuras, su visión del mundo, no existe sin la banda sonora, que uno sale del cine con ganas de escuchar y disfrutar de manera independiente.

Disfrutar, es lo que uno hace con esta película, y a diferentes niveles, como sólo pueden hacer los grandes. Pero también sufrir. Porque Max nosotros no somos reyes. Somos nosotros mismos, y estamos solos. Y allá por donde pisamos, seguiremos siendo los mismos, y seguiremos estando solos. Siempre seremos pequeños niños solos, y asustados de que el sol se muera.





Una enfermera divina

23 07 2009
Mira, me encanta Nurse Jackie. Sinceramente, no es nada nuevo. Protagonista molona, secundarios molones, tramas fáciles de verano, algunas risas, algunos momentos emotivos en hospital, polémica a lo Showtime (drogadicción, adulterio, eutanasia, personajes oscuros y buenos a la vez, todo eso que en USA por lo visto les sorprende mucho y en nuestro país lleva haciéndose siglos en teatro y novela, ay por favor a veces me sorprendo de lo guay que soy).
El caso es que
1. la protagonista es MUY molona: otros personajes showtime sorprenden y enganchan por su carisma; Jackie enamora porque, con todo lo especial que es, podría ser la vecina del 5º. Es real como ella sola. Y aunque no querría ser su marido, o su jefa, por sus detalles uno no puede evitar pensar que es una santa. Como le dice Zoey en el primer capítulo.
2. los secundarios son MUY molones: y aún no he decidido si soy más fan de la adorable y patosa Zoey (y gran parte de su personaje hay que agradecérselo a Merritt Wever, esa cara, esa voz… a veces te tienes que reir con solo verla pasar por detrás en el plano), la enorme y sarcástica O’Hara, con su acento británico, imprescindible, o incluso la sufrida supervisora de enfermeras Akalitus, que al principio pensé que iba a ser un simple estorbo para Jackie, y ha resultado ser responsable de algunos de los momentos más graciosos de lo que llevamos de temporada.
3. las tramas fáciles de verano funcionan muy bien, porque aquí “fácil” no es sinónimo de “simple”. Y además, con todas ellas, se está construyendo constantemente a los personajes, detalle a detalle, familiar a familiar.
4. las risas son más de las que me esperaba. Porque esto es Showtime. Es decir, no estamos viendo una sit-com. Y con 7 capítulos de este dramedia creo que me he reído ya más que con la última temporada de HIMYM.
5. los momentos emotivos de hospital son necesarios, y el caso es que nunca sobran. Sirven para retratar a los personajes aún más humanos. Es lo mejor de esta serie, la cercanía de sus guiones. Sus temas nos tocan a todos. Son los mejores casos de Grey’s anatomy: no los de 3 montañistas que le han clavado un hacha a su compañero, ni los de 3 matrimonios que están liados los unos con los otros, sino dos ancianos que aceptaron hace tiempo que uno de ellos se iría primero, o una chica que empezaba a creer en el amor, y en la primera cita todo se tuerce.
6. y la polémica Showtime… es mejor que nunca. Porque ya no se busca llamar la atención porque sí. Porque la enfermera Jackie trabaja en un hospital cristiano, y ninguno de los símbolos religiosos que aparecen busca ofender, como mucho crear algunas analogías. Y porque llaman Dios a un loco que se tira todo el día insultando a la gente desde su ventana del 5º, y no resulta ofensivo, sino adorable.
Lleva media temporada y ya la recomiendo, porque son 30 minutos de entretenimiento, buen humor, y compensación por lo que me están haciendo con Weeds.
Jackie es una yonqui en un hospital. Y no es House.

Jackie es una yonqui en un hospital. Y no es House.

Mira, me encanta Nurse Jackie. Sinceramente, no es nada nuevo. Protagonista molona, secundarios molones, tramas fáciles de verano, algunas risas, algunos momentos emotivos en hospital, polémica a lo Showtime (drogadicción, adulterio, eutanasia, personajes oscuros y buenos a la vez, todo eso que en USA por lo visto les sorprende mucho y en nuestro país lleva haciéndose siglos en teatro y novela, ay por favor a veces me sorprendo de lo guay que soy). Leer el resto de esta entrada »





Ellas vuelven

24 12 2008

 

Nunca nadie pisó el cuello de alguien con tanto estilo como Ellen Parsons.

Nunca nadie pisó el cuello de alguien con tanto estilo como Ellen Parsons. O quizá nunca nadie se dejó pisar el cuello tan bien como Patty Hewes. O viceversa, ya veremos.

 

Y no son las únicas. Creo.





Tontas y divinas

31 10 2008

Crueles intenciones es una película que siempre me ha encantado. Intento no decirlo demasiado alto, por miedo a que me peguen (aunque más riesgo corro cuando confieso que he visto unas 20 veces Vanilla sky y siempre

No, no puede caber aqui.

No, no puede caber aquí.

la he disfrutado). Pero el caso es que, una de las mejores cosas de la película es Selma Blair haciendo de tonta. Haciendo de tonta como también hizo en La cosa más dulce, película divertida donde las haya. Y haciendo de tonta como ahora hace en Kath & Kim, serie cuyo piloto acabo de ver.

 

Pero ahora el eterno personaje de Selma Blair se ha instalado en el contexto más adecuado posible. Podríamos decir: EEUU. Bueno, vale. Pero además, EEUU exagerado. Una parodia de EEUU de 20 minutos por capítulo, que nos muestra la intranscendente vida de una madre y una hija totalmente superficiales y estúpidas que veneran a personajes como Paris Hilton y que saben de memoria todos los cotilleos de Hollywood. Pueden cortar fácilmente una importante conversación sobre divorciarse o no si se acuerdan del modelito que se compraron el otro día.

Algunos tienen dudas sobre si la serie durará mucho, por ser demasiado exagerada, demasiado kitsch, demasiado cargada. Yo soy uno de los que ponen algo de fe en ella, porque me lo he pasado genial con el piloto, porque me encanta Selma Blair haciendo de tonta, y también un poco porque el marido tontito que “quiere tanto a Kim que es… increíble” me pone. Pero creo que esto lo tengo que decir tan bajito como lo de Crueles intenciones y lo de Vanilla sky.

Para que veáis de lo que hablo, os subo a youtube (y a dailymotion, el único sitio en el que me dejan subir el primer vídeo) dos muestras del piloto. Atención al “mexicano” de la primera escena. Me parto.





¿Debería dejar de ver Heroes?

31 10 2008

Tenía pensado poner una encuesta para ver qué pensaban mis lectores (es decir, los cuatro gatos que pasan por aquí de vez en cuando). Sé que somos muchos los que vemos Heroes de esta forma:

 

  1. Descarga del capítulo. Bueno, otro más de Heroes, mmmm, tiene un título interesante. A ver si esta semana el capítulo llega a no ser patético al menos.
  2. Clic. Vamos a empezar a ver el capítulo, con un gran miedo a perder otros 40 valiosos minutos de nuestra vida.

    Voy a arrancar todas las cabelleras de los guionistas que han destrozado mi personaje.

    Voy a arrancar todas las cabelleras de los guionistas que han destrozado mi personaje.

  3. 40 minutos malgastados. Conforme va ocurriendo todo lo que les da tiempo a inventarse por la cara a los guionistas, nosotros nos entretenemos pensando en todas las cosas que no tienen sentido, en todos los personajes que han dejado de ser interesantes o coherentes o las dos cosas, en todas las tramas que no podemos pillar porque hay demasiadas…
  4. Autoengaño y papelera de reciclaje. Cuando acaba el capítulo, normalmente con un cliffhanger que ya ni nos sorprende, porque como todo es posible… Eliminamos el capítulo y con los días se nos olvidará lo enfadados que nos hemos quedado con la serie, con sus padres y con sus abuelos. Y con todos sus muertos.

Porque, hay que aceptarlo, Heroes es muy mala. Vale que nunca fue la mejor serie de la historia, pero al principio engañó y mucho. Al principio los ingenuos espectadores que esperábamos algo mínimamente de calidad no podíamos imaginar los derroteros que iba a alcanzar la serie: los personajes son estúpidos, incoherentes, prescindibles, aburridos y las tramas son… estúpidas, incoherentes, prescindibles, aburridas, y además repetitivas.

Lo peor de Heroes es que todo es posible. En la 1ª temporada, eso no era tan malo. Tenía el factor sorpresa. ¿Qué podía pasar entonces? Era como una serie tontita que seguir porque entretenía bastante. La 2ª temporada ya olía. Y pudieron excusarse con cierta huelga. “Sí, hemos hecho una mierda de temporada, sorry, es que teníamos prisa.” Y dijeron que a la próxima lo compensarían.

 

Milo Ventimiglia ha declarado recientemente que si él no estuviese tan enormemente bueno, Heroes no seria tan descargada. Según estudios.

Milo Ventimiglia ha declarado recientemente que si él no estuviese tan enormemente bueno, Heroes no sería tan descargada. Según estudios.

Pues va a ser que no. Porque la 3ª temporada llegó repleta de incongruencias, tramas que no tenían ningún interés, miles de personajes desaprovechados Y QUE NO MORIRÁN NUNCA, pase lo que pase, otros tantos que no resultan interesantes ni a patadas, más viajes en el tiempo (porque los guionistas de Héroes no saben crear un problema sin que alguien diga que va a pasar algo muy malo en el futuro), otra vez el mundo que hay que salvarlo, que no es pesao el mundo ni ná…

Y buf… la serie se ha vuelto tan repetitiva y tan aleatoria que ya no se hace ni entretenida. Ya es que aburre.

Ni siquiera que Peter esté cada vez más bueno, ni que Claire siga siendo adorable, o que Noah sí sea un poco interesante, aunque cada vez menos, compensan mis ganas de matar a Mohinder o a Sylar, y no porque hagan cosas malas, sino porque son dos mierdas de personajes como dos casas, ni tampoco esa cosa extraña que se han inventado de Nathan creyendo en Dios, o que Hiro acabase apuñalando a su inseparable Ando totalmente por la cara.

Y vamos, que me tuvieron que aclarar que el padre de Matt estaba pululando por ahí, y todo, porque tantas cosas que pasan ya ni me entero. Quiero que se acabe. Quiero que mueran todos.

Ahora mismo tengo el 3×06 y el 3×07 pendientes por ver. ¿Qué hago, los tiro a la basura y me despido de mis ganas de que la serie sea buena, y acepto ya que será mala hasta el final? Porque dicen que la esperanza es lo último que se pierde. Pero quizá perdiéndola gane valiosas horas de mi tiempo.

 

 





    La escena de la semana: Dexter desenmascarado

    30 10 2008

    No sé si subiré escenas todas las semanas, y no sé si esta es la mejor escena de las series de esta semana, porque ni siquiera las veo todas. Y de las que veo, tampoco estoy al día en todas. Y vamos, ni siquiera ha terminado la semana aún.

    Pero el caso es que, aunque el capítulo de Desperate housewives haya sido genial, el final del 3×05 de Dexter no deja de ser insuperable. Como ya lo fueron otros muchos momentos, y mira, nos siguen sorprendiendo.

    Y es que, por el camino que había cogido la temporada desde el principio, estaba claro que Miguel Prado iba a descubrir el oscuro secreto de Dexter. Luego, poco a poco se fue viendo que Miguel, quizá, sería capaz de aceptarle. Aceptar su objetivo, su necesidad. Apoyarlo incluso.

    El increiblérrimo final del 3×05 nos da la razón, y nos enseña, en una de las mejores escenas de la serie, y de la televisión actual quizá, lo que yo creía que nos darían a cuentagotas durante toda la temporada. Vale, perdonadme la efusividad, he visto el capítulo hace cinco minutos, pero es que la interpretación de Jimmy Smits, la música, lo que la escena en sí significa… todo es insuperable.

    Lo que yo pensaba que sería el clímax de esta tanda de 13 capítulos, Miguel descubriendo que Dexter es un asesino, incluso aceptándolo, nos llega al principio, y no viene sólo: Miguel no sólo lo acepta, sino que lo respeta desde el fondo de su alma, lo apoya, y le apasiona la idea. Para Miguel, Dexter es el superhéroe que nosotros, los espectadores, vemos. Miguel es el espectador que sopesa los pros y los contras de un asesino en serie cuyas víctimas son asesinos en serie o gente que hace el mal, y que acaba aceptando y queriendo a esa persona. Ahí estamos nosotros reflejados, y puede que también los guionistas lo vean como yo.

    Pero claro, Miguel no sabe que Dexter mató a su hermano por error, y cuando lo descubra, porque, amigos, no dudemos ni un sólo momento que lo descubrirá, quizá no quiera y respete tanto a ese asesino.

    Todo eso sin hablar del misterioso Quinn, de los cadáveres despellejados que están apareciendo alrededor del caso de Freebo, del embarazo de Rita y que ella y Dexter se van a casar, de que hasta Masuka está resultando ser un personaje interesante… ¿Aún hay gente decepcionada con esta temporada? Como siempre en esta serie, está resultando ser mejor que las anteriores.





    Septiembre para Pocoyó

    17 09 2008

    Tampoco es que tenga mucho sentido ponerme a hablar de series en una de las peores etapas de mi vida. Realmente, estoy sin blanca por primera vez en mi corta vida, y aunque sé que no voy a pasar hambre ni me va a faltar de nada, porque tengo mucha gente alrededor, lejos o cerca, mi situación es un poco desastrosa.

    Además, me he enterado hace unas horas de que si no apruebo el examen que tengo este sábado a las 9:00h (qué buen momento para un examen), no recibiré beca este año. Eso significaría muchas cosas. Entre ellas, que dejaría de ser estudiante durante un año al menos. Bueno, poniéndonos en lo peor.

    Pero este blog se ha centrado automáticamente en el mundo de las series y la televisión, casi sin que yo lo buscase (de verdad que no lo busqué). Y la verdad es que aunque esté pasando una mala racha, no abandono las series. Y septiembre es un mal mes para todo excepto para el tema que nos ocupa. Leer el resto de esta entrada »





    Diario de una persona

    3 09 2008

    Entre los muchos blogs que leo, está Blogback Mountain, el “Diario de un gay” que está entre las bitácoras de la versión digital de El Mundo. A mí también me sorprendió al llegar a él.

    El blog está escrito por un hombre homosexual que está muy salido. Pero mucho. La mayoría de las entradas que he leído versan sobre su vida sexual y a veces sentimental de alguna u otra manera. Bueno, estamos acostumbrados a blogs como éste, yo por ejemplo también leo desde hace tiempo el blog de una hija de puta con clase, como ella dice, Me toco, luego existo.

    Pero claro. Este blog está escrito por un homosexual. El caso es que hoy ha vuelto a escribir tras sus vacaciones (mira, como yo), y el post hablaba de lo que se la ha ido la olla en Portugal, y que ha follado mucho. Con más o menos gracia, y contándolo de manera más o menos interesante. Esto siempre es muy subjetivo, y como nadie obliga a nadie a leer un blog, y de éstos hay millones en la red para elegir, supongo que cada uno puede leer y escribir lo que dé la gana.

    Obviaré que siempre hay gente que insulta y que critica a los autores de los blogs sólo porque no les gusta lo que han escrito, o porque no les ha parecido interesante o gracioso. Y cuanto más leído es un blog, más de esos pesados aparecen (y si no, leed los comentarios que dejan en Espoiler, siempre, es que no falla). No, lo que me ha sorprendido entre los comentarios en este diario de un gay es la cantidad de gente diciendo gilipolleces como “qué deshonra para la comunidad gay”, “qué blog más patético” y “estás haciendo un flaco favor a los gays”. Vamos, lectores de El Mundo, que me esperaba algo más insultante y homófobo.

    Como ya he dicho, lo malo del blog es que esté escrito por un hombre homosexual. Si alguien fuese a un blog de una chica que cuenta su vida sexual y le dijese “qué vergüenza para las mujeres”, quedaría como machista. Y no veo la diferencia.

    Homofobia, machismo, xenofobia, etc. Son todos lo mismo. Tratar y ver de manera diferente a un grupo social que en algún momento es o fue minoría en algún sentido, y que muy posiblemente tiene que esforzarse más que los demás para estar a su altura. Directamente os copio mi comentario en el blog, pues ahí expreso mi opinión:

    Buf, ¿por qué siempre que hay un homosexual de por medio, hay gente a la que le parece patético lo que hace, haga lo que haga? ¿Por qué la gente piensa que cuando un homosexual habla, pretende hablar por todo el mundo?
    Éste es un blog de una persona que está salidísima (dios mío, lo estás, pero mucho, ¿eh?), y que cuenta historias de su intimidad sin ningún tapujo. Y además consigue que sea divertido.
    ¿Por qué hace ningún favor, ni flaco, ni gordo, a la comunidad homosexual?
    Tú sigue así, contando lo que te salga de la polla (no digo que nunca mejor dicho, porque es muy obvio), que a mí me encanta leerlo. Y eso que, siendo gay, no me suelo sentir identificado con lo que escribes. ¿Y qué? ¿Es que tenemos que llevar la misma vida? Que le jodan a la gente que dice gilipolleces.

    Al fin y al cabo, Martín Lobo, el autor de Blogback Mountain, es una persona que escribe un blog sobre un tema en concreto y con un tono en concreto. Como yo. Lo malo es que ha utilizado su condición de homosexual para distinguir a un blog que, en resumen, iba a hablar de su vida sexual (visto así, a lo mejor no es tan malo, y es más bien lógico), con lo que ha brindado a los posibles lectores con mil maneras de criticarlo, por un lado o por otro. Pero yo me lo paso genial leyéndole.








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